BIG DATA: ¿Explosión de información?

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César Buelot Alvarez

Profesor del curso de Investigación de Mercados de la Universidad del Pacífico; Consultor Especializado en Marketing y Comunicaciones.

A comienzos de los años 90, Peter Drucker publicó el libro, “La sociedad post capitalista”, en el que propuso el concepto de la “Sociedad del conocimiento”, sugiriendo la necesidad de poner en el centro de las teorías económicas al conocimiento como generador de riqueza (Drucker, 1992), pues lo más importante –según el autor- no es la cantidad de conocimiento disponible, sino la productividad que se puede generar con él (y su cantidad) 1 2. Es importante señalar que Drucker no menoscaba en su argumentación la característica cuantitativa de la información disponible: la cantidad sí importa, e importa más cuando se “desmenuza” y explota como se debe.

Junto a  este concepto, cae por su propio peso la tendencia actual en diversas industrias ─particularmente en los sectores de servicios, industrial, tecnologías de la información y comunicaciones─ del uso de procesos del llamado “Big Data”, que no es más que el almacenamiento masivo de información.

Las soluciones actuales frente a toda esa avalancha de datos son diversas y varían desde herramientas como Google analytics, ERP como SAP o Radian 6, hasta procesos complejos como el llamado Data Mining (minería de datos), en el que las compañías destinan grandes sumas para implementarlas, capacitar personal y mantenerlas activas, pues saben que sin información no avanzan.

Todo ello fomenta también que las organizaciones cambien a nivel estructural: se crean áreas de Inteligencia de Negocios ─con roles distintos al área de Investigación de Mercados─ que trabajan coordinadamente y en paralelo con las áreas de Marketing, Ventas, Logística y de Tecnología de información; ello supone no sólo agrandar un organigrama sino también llevar a esa área ─y sus funciones─ de la mano con la Misión y Visión de la compañía, la cual además generará más información al tener más actores interactuando dentro de ella.

Después de 20 años de contar con esa información en grandes servidores, la tendencia actual recomienda que esté en una “nube” que reemplace un lugar físico; de hecho, eso fue una gran solución en términos logísticos…pero en contraparte, nuevamente generó amenazas como la vulnerabilidad o el hecho de tener que destinar un presupuesto más alto para la protección de esos datos (recordemos el caso “Wikileaks”).

La producción de información sigue creciendo y no para, incluso, culturalmente, el impacto de tener tanta información se manifiesta en el desarrollo de las llamadas “ciudades inteligentes”, que no son otra cosa que la urbe, tal como la conocemos,  usando la información ─digital y analógica─ como hilo conductor para procesarla en tiempo real, y acompañar ─y mejorar, incluso─ el estilo de vida: cerraduras inteligentes, iluminación automatizada de calles y semáforos, sensores de movimiento, señal de internet inalámbrica, etcétera. Todo ello se integra y se nutre de la información o de los rastros que dejamos en la ciudad.

Ahora bien, veamos unas cifras 3 de lo que se genera en un minuto en el mundo:

  • 204’166,680 mails enviados
  • 13’194,420 de mensajes enviados por WhatsApp.
  • 3’131,760 likes en Facebook.
  • Más de 276,000 búsquedas en Google

Esto es sólo una mirada de un minuto, así que todo el “almacén” de datos que las empresas y personas generan a lo largo de los años ─y a futuro─ será importante si cumple tres características básicas:

  • Si además de la cantidad hay variedad y veracidad en la información.
  • Si tienen relación entre sí: no hay cosa más ineficiente que tener datos que no tienen relación alguna (y más aún si no tienen relación con el problema que enfrente la organización).
  • Si nos puede generar algún patrón predictivo lo suficientemente confiable: el futuro es incierto, pero analizar patrones en el tiempo (“past data”) ayuda a crear modelos que den la confiabilidad para decisiones a futuro.

Información que está en constante ebullición que no cumpla lo anterior, simplemente estallará y quedará desperdigada.

Finalmente, hay información abundante (¡demasiada!) y retomando a la posición de Drucker: una sociedad del conocimiento es claramente un modelo ideal, no entendamos ni concluyamos que la sociedad actual ya es una “sociedad del conocimiento” sólo por la cantidad de información disponible.

Las empresas deben orientarse a llegar a niveles altos de conocimiento, fundamentalmente, a través de la sensibilización de las decisiones pensadas en el bienestar de las personas, para que esta explosión nos lleve a un despegue como sociedad inteligente.

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Fuentes Consultadas:

  1. Quiroz Waldez, Francisco Javier (2012). “Sociedad de la información y el conocimiento”. Boletín de los Sistemas Nacionales Estadístico y de Información Geográfica. Vol.1, num.1. 016.
  2. Drucker, Peter (1992). “La Sociedad Post Capitalista”. Publicación de Butterworth Heinneman LTD. Oxford.
  3. En: www.computerworld.es David Llamas, DATA Practice Director de Techedge España, “La verdad tras los datos”, abril, 2016

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